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Proyecto PPD: comunidad de Piriatí

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Preocupados por la pérdida de sus costumbres ancestrales por la desaparición de los bosques de su comunidad, 17 jóvenes emberá de la comunidad de Piriatí en Panamá Este, organizados en una asociación llamada Ejua Wãdrã (Guardianes de bosques), se han aliado con una fundación especialista en reforestación para recuperar las áreas deforestadas con especies nativas clave para la cultura emberá y así regenerar el bosque que recuerdan los mayores pero que los jóvenes no han logrado conocer.

Para lograr recuperar el bosque del territorio colectivo de Piriatí a través de la reforestación, el grupo de jóvenes cuenta con la asistencia técnica de una empresa reforestadora de Panamá, Futuro Forestal, una empresa que ha sido certificada como una empresa social o Bcorp*. Este proyecto logra unir la experiencia técnica de una empresa forestal con el conocimiento ancestral emberá para, a través de la reforestación, recuperar el bosque que inspira y conserva sus costumbres y cultura. Para ello, se está produciendo un vivero de especies forestales que, cuando comiencen las lluvias, se plantarán en 10 hectáreas especialmente identificadas, sumado a las capacitaciones técnicas con ingenieros forestales y el reconocimiento de las especies junto a biólogos y botánicos emberá para producir un catálogo en español, lenguaje científico y emberá. El ingrediente principal de éxito de este proyecto es el entusiasmo con que estos jóvenes trabajan voluntariamente para recuperar sus bosques y su cultura, contagiando al resto de la comunidad, a los ingenieros forestales involucrados en el proyecto, al PPD y esperamos que a ustedes, nuestros lectores, también.

*para más información sobre empresas sociales y la certificación Bcorp: https://www.bcorporation.net/community/futuro-forestal

¿Cómo hacemos para que los plantones reforestados no mueran?

reforestar

 

Hemos acordado en la importancia de reforestar para recuperar las áreas de bosque deforestadas y los ecosistemas asociados, pero para que la reforestación sea efectiva y los plantones sobrevivan, hay algunas cosas que deben tenerse en cuenta. 

Primero se debe identificar qué especies son aptas para los tipos de suelo que se deseen reforestar: no todos los suelos hacen crecer cualquier especie, cada una tiene requerimientos técnicos específicos y se deben contemplar si esperamos que sobrevivan o lleguen a ser árboles maduros. Un gran desafío para las zonas del trópico donde nos encontramos es que hay al menos 4 meses del año donde las lluvias son escasas o nulas y los plantones necesitan de especial atención y cuidados. Por eso, es importante que la reforestación se realice en los primeros meses de lluvia del año, que en Panamá corresponde a los meses entre abril y junio, dependiendo de la zona del país. De lo contrario, los plantones que se reforesten a final de año no tendrán suficientes meses de lluvia para proveerles la cantidad de agua necesaria para crecer. En la época seca, los plantones necesitan de todo nuestro cuidado: generar un sistema de riego es muy importante para asegurar su supervivencia. Los proyectos PPD han encontrado sus formas de hacerlo: desde Yaviza, la organización La Amistad bombea agua desde el río hasta las parcelas reforestadas; la Fundación Sembradores de Esperanza y la Universidad de Panamá han descubierto que el agua de la potabilizadora no era apta para los plantones, realizando un sistema de cosecha de agua lluvia para el riego mecanizado de su vivero; otros han descubierto que las botellas plásticas pueden funcionar para realizar un sistema artesanal de riego por goteo y colocar hojas en la base del plantón ayuda a retener la humedad del suelo. 

¡Hay que tener cuidado también con los animales e incendios! Es importante resguardar el área reforestada porque la pisada de los animales en soltura o los incendios generados por finqueros pueden provocar su mortandad. Es importante también generar un plan de mantenimiento de los plantones: el monitoreo y vigilancia periódica es fundamental. El día de la siembra se debe colocar abono orgánico a cada plantón, hacer huecos grandes para que las raíces de los plantones puedan expandirse y mover la tierra para que los nutrientes y el agua penetren en el suelo. ¡No nos olvidemos de arrancar las malezas y cubrir el área del plantón con material orgánico!

Conocer nuestros suelos es vital para descubrir las técnicas que nos funcionan mejor: el grupo de La Amistad tiene un secreto para compartirles: “con los plantones que se están quedando pequeños, perforamos un hueco en la parte de arriba y le enterramos compost, así cada vez que llueva esa tierra fértil metida en esa cuevita va proporcionarle energía al plantón para que él se vaya recuperando nuevamente.”

La gente de Darién: Deisy González

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Ella es Deisy González: les presentamos a esta mujer joven quien está al frente del cuidado del vivero del Centro Regional Universitario de Darién de la Universidad de Panamá (CRUD) como parte de un proyecto PPD que, a través de un sistema de cosecha de agua lluvia han encontrado una solución para la mortandad de sus plantones. De padres veraguenses, ella ha nacido y crecido en Darién, orgullosa del camino que ella y sus hermanos han podido realizar en esta provincia.

Estudió ingeniería agroforestal en el mismo CRUD y es parte fundamental del trabajo que la Fundación Sembradores de Esperanza está llevando a cabo en la universidad: con el esfuerzo, dedicación y estudio de jóvenes mujeres como Deisy han mejorado la tecnología del vivero que provee plantones a los productores de la zona. Apuestan a  que, a través de la producción de plantones frutales y maderables y de la suma de investigación académica y teconología, lograrán contagiar el cuidado del ambiente. Deisy estudió para conocer mejor esa naturaleza que le encanta: para ella, entrar en un bosque significa armonía y una diversidad imponente de animales y colores. Espera que en algún momento todos nos sumemos a la iniciativa de conservar los recursos que aún quedan en Darién y reconstruir a través de la reforestación esos bosques que recuerda para volver a ver las especies que de niña pudo conocer.

Puede escuchar a Deisy González, en nuestro boletín sonoro del mes.

Reforestar para recuperar los hábitats que hemos perdido

viveroA lo largo de los años hemos perdido hábitats, hemos destruido ecosistemas y hemos deforestado zonas boscosas, en Panamá y el mundo. Como consecuencia, nos estamos percatando de que la pérdida de hábitats y bosques trae consigo la falta de agua, la intensificación de las sequías, la erosión de los suelos, la falta de alimentos, los cambios del clima, la pérdida de la cultura: todos servicios que los bosques nos proveen y que no fueron valorados mientras estaban en pie, hasta que fueron tumbados y se perdieron los ecosistemas asociados. Porque hay hábitats que perdimos, entonces debemos reestablecerlos: es por eso que el PPD, al ser un programa enfocado en la protección de la biodiversidad, apoya no sólo la reforestación para recuperar los ecosistemas perdidos sino también las actividades económicas que se desarrollen alrededor del bosque sin destruirlo: la agroforestería, el turismo comunitario, la pesca artesanal, el uso de madera de forma responsable. Generar ingresos a través de actividades sostenibles con el bosque es vital para comenzar a valorarlo.

Hoy, al querer recuperar las áreas boscosas perdidas, nos damos cuenta de lo costoso que resulta reforestar en términos de dinero, tiempo, energía, cuidado y capacidad técnica, lo que nos hace repensar lo inmediato que se ha vuelto deforestar y lo costoso que es intentar recuperar los bosques y sus ecosistemas. Pero lo costoso no es sólo la reforestación en sí misma sino que, cuando los bosques no están, los beneficios que vienen asociados a ellos desaparecen, y el costo es la falta de agua, el agotamiento y erosión de los suelos, las inundaciones y los cambios en el clima. La importancia real de la reforestación radica en recuperar y volver a construir una cultura del bosque que valore cultural, económica y ambientalmente su presencia para garantizar la permanencia de los suelos, el agua y el ambiente.

El 21 de marzo el mundo celebró el día internacional de los bosques con el lema ¡Aprender a amar los bosques!

foto dronDesde el año 2012, cada 21 de marzo celebramos el Día Internacional de los Bosques, proclamado por las Naciones Unidas. Para la celebración de este día, cada año se elige una temática específica y en el 2019 fue los bosques y la educación. En Panamá se realizó un evento oficial en el formato de un foro donde se reunieron representantes del Estado y organizaciones internacionales para renovar los compromisos adquiridos en la protección de los bosques de todo tipo en el territorio panameño, como la aprobación de la Estrategia Nacional Forestal 2050 para Panamá del Ministerio de Ambiente. 

Imagen: Bosque de Quebrada Félix, Darién, del proyecto Cartografía de los bosques del pueblo.

Segundo boletín sonoro PPD

sonidoEste mes el segundo boletín está dedicado a la agricultura orgánica, esperamos lo disfruten. Para escuchar, dar click en la onda.

Proyecto PPD: GORACE

GORACE

Resultado de un primer viaje a Darién en abril 2018 para la Feria de proyectos del PPD, el Grupo Orgánico de Agricultores Cerropunteños, GORACE, ha decidido volver a trabajar en la provincia para sumar a productores darienitas al movimiento orgánico de Panamá, del cual ellos son parte y lideran. Hace 25 años que los y las participantes de esta organización de Chiriquí están convencidos de que el camino de la salud y bienestar de la tierra es retomar una agricultura más armónica con la naturaleza, lo que hoy conocemos como agricultura orgánica.

GORACE trabaja en una finca de 78 hectáreas en Cerro Punta, Chiriquí, donde 25 hectáreas se encuentran en producción y llevan al mercado nacional más de 60 productos orgánicos como lechugas, repollos, zanahoria, panela, yuca, ñame, otoe, todos productos certificados por una certificadora privada internacional llamada Biolatina. El respeto hacia la naturaleza y la salud los ha llevado también a liderar acciones comunitarias como la reforestación y la protección de las fuentes hídricas.

Hace tiempo que GORACE se ha comprometido con esta causa y luego de años de aprendizaje, están listos para compartir sus conocimientos con otros agricultores que deseen entrar en esta ola. La educación y el compartir experiencias ha sido desde siempre una de sus bases como organización; por eso, han creado un centro de educación permanente en agricultura orgánica que será reacondicionado a través del proyecto PPD para recibir a estudiantes, profesores y profesionales de todo el país, pero especialmente de Darién. Construirán también un laboratorio para producción de biofertilizantes y el primer banco comunitario de semillas orgánicas del país. Esperan con este proyecto involucrar a los productores orgánicos darienitas en el movimiento orgánico a nivel nacional, apoyarlos en las técnicas naturales para fertilizar y fumigar y lograr a fin de 2019 la certificación de más de la mitad de los productores de Darién involucrados.

Certificación de productos orgánicos

orgánico

¿Cómo garantizamos entonces que los productos que sembramos y consumimos respondan a buenas prácticas agrícolas? Esta práctica es la agricultura orgánica y existen formas de certificar que los productos han sido producidos bajo estas técnicas: a través del “sello orgánico”. Para el productor, esto implica volver a formas de producción que respetan la tierra, la importancia de suelos saludables y la diversidad de cultivos y, para el consumidor, le garantiza que aquello que está comiendo sea libre de químicos, que todos los insumos utilizados sean naturales, que se han utilizado variedades de semillas localmente adaptadas (no genéticamente modificadas) y que se está produciendo ecológica y sosteniblemente.

En Panamá, el movimiento orgánico comenzó hace 25 años y, hoy en día, hay más de 7.000 hectáreas bajo producción orgánica y alrededor de 1.000 productores certificados en las provincias de Chiriquí, Herrera, Veraguas, Bocas del Toro e incorporándose Coclé, con más de 60 productos disponibles en el mercado nacional. Panamá ha sido pionero en la región al crear una certificación pública a través del Ministerio de Desarrollo Agropecuario, ACERT, para certificar productos orgánicos y ser comercializados a nivel nacional. También se puede optar por certificaciones internacionales que son un poco más costosas pero que certifican a organizaciones, mientras que la pública sólo certifica a productores individuales, por el momento. Los requerimientos para realizar una certificación son rígidos y requieren auditorías de las fincas, pero es valioso a la hora de comercializar el producto a nivel nacional o internacional y garantiza al consumidor una buena práctica detrás del producto en sus manos.

* El logo que presentamos en esta sección es solamente un referente tomado de la web, no es en sí mismo un ícono de certificación en Panamá.

Nicolás Bravo

Nicolas

La finca de Nicolás Bravo es un ejemplo claro de agricultura orgánica en Darién y de un manejo consciente del uso de la tierra, en la comunidad de Sansoncito, al pie de la carretera Panamericana. Bravo nació en la provincia de Herrera, en Chitré, y migró a Darién hace 32 años para iniciar un modelo de producción diferente al convencional: un sistema silvopastoril sin usar químicos en una finca de 5 hectáreas donde hay más de 400 especies sembradas, cría de ganado, cabras, aves locales y exóticas y otras especies para garantizar su conservación. Con esto, Nicolás garantiza la alimentación de su familia y logra vender el excedente de producción. También trabaja para educar en estas prácticas recibiendo estudiantes de diferentes universidades del país y practicantes internacionales que sin ánimo de lucro atiende en su finca. ¿Por qué consideramos orgánica la producción en esta finca? Porque se privilegia el uso de semillas criollas, porque se utilizan abonos y plaguicidas hechos con material orgánico natural y porque se favorece la diversidad de cultivos. 

Nicolás Bravo no solo trabaja en su finca sino que es un referente para temas ambientales en Darién: ha sido parte de la creación de la Reserva Hidrológica Filo del Tallo-Canglón y, recientemente, hace parte de APODA, la Asociación de Productores Orgánicos de Darién creada junto a GORACE. Un recorrido por la finca El Roblecito, con mente y ojos bien abiertos, es comprender cómo sí se puede trabajar en una agricultura orgánica que genere beneficios tanto para la tierra como para los seres humanos que dependemos de ella.

Escuche a Nicolás Bravo en el boletín sonoro de este mes.

¿Es posible volver a prácticas agrícolas saludables con los suelos, el ambiente y la salud?

general

Muchas veces no sabemos cómo han sido cultivados y producidos los vegetales y carnes que consumimos y rara vez nos preguntamos si han sido fumigados con veneno o qué tipo de abono han usado para nutrirlos. Actualmente, gran parte de las buenas prácticas para trabajar la tierra se han perdido y se ha creado una desconexión entre los consumidores y los agricultores olvidando que las decisiones que tomamos para producir afectan a quienes consumen, al mismo tiempo que quienes consumen pueden exigir nuevas formas de producción.

En la década del 90, el mundo empezó a usar los pesticidas y abonos químicos de manera intensa en la producción de alimentos y se introdujeron las semillas genéticamente modificadas, las llamadas semillas transgénicas o “mejoradas”, con base en argumentos que hoy están fuertemente cuestionados. Panamá no ha sido la excepción: hoy en día, la mayoría de los alimentos que comemos han sido fumigados con pesticidas provenientes de la agroindustria y, generalmente, las semillas son compradas y han sido modificadas genéticamente. Como resultado, gran parte de estos químicos llegan a nuestros cuerpos por consumir vegetales y frutas tratados con ellos o por manipularlos a la hora de cultivar. Sin embargo, el peligro no sólo radica en las enfermedades que son consecuencia de consumir estos alimentos: los pesticidas químicos eliminan también insectos, animales y otros cultivos beneficiosos para la tierra, al mismo tiempo que disminuyen la calidad de los suelos, llevando a su agotamiento. En un futuro cercano, no tendremos semillas a menos que las compremos y no podremos hacerlas crecer si no compramos los químicos específicos para ellas.

Es urgente analizar los efectos que ese tipo de agricultura ha traído tanto a los consumidores como a la tierra. Darién no se escapa de esa realidad y desde el PPD se están identificando los agricultores que trabajan de una manera respetuosa y responsable con el medio ambiente y la salud. Aquí es donde nos preguntamos, ¿cómo garantizamos que los productos que sembramos y consumimos respondan a buenas prácticas agrícolas?

Crédito fotográfico: GORACE

Se creó la primera Asociación de Productores Orgánicos de Darién, APODA

NoticiaEl pasado 14 de febrero, productores que están trabajando sin químicos en Darién se reunieron en una Mesa redonda sobre agricultura orgánica donde, de la mano del CATIE*, el Grupo Orgánico de Agricultores de Cerro Punta (GORACE) y PPD, se hizo una revisión de cómo es la producción orgánica en la provincia, tomando al MIDA** regional como un aliado fundamental. El resultado fue la creación de una Asociación de Productores Orgánicos de Darién, APODA, quienes representarán a la provincia en la Asociación Panameña de Agricultura Orgánica, APAO, de Panamá y liderarán cambios en la práctica actual extensiva por una agricultura que sea respetuosa con la vida, la salud y el ambiente. Con el fin de apoyar y dar seguimiento a la asociación, el grupo GORACE seguirá trabajando en Darién compartiendo sus conocimientos en el campo de la agricultura orgánica.

En este boletín presentaremos casos ejemplares como el de GORACE, quienes hace 25 años trabajan la agricultura orgánica; a Nicolás Bravo, un gran ejemplo desde Darién; y hablaremos sobre la certificación en agricultura orgánica como técnica que permite acceder a un mercado que valora la agricultura hecha bajo los lineamientos de lo orgánico. Para ampliar información escuche nuestro boletín sonoro del mes.

*Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza.
**Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá.

Primer boletín sonoro del año

En este año implementamos el boletín sonoro, para llegar a más lugares del país a través de la radio y las redes sociales. Para escucharlo da click en el ícono: 

* Ícono descargado de www.flaticon.com

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Proyecto PPD: WWF

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El World Wildlife Fund (WWF), a través de un proyecto PPD, está llevando a cabo las veedurías forestales del 2019 dado que es la organización que ha apoyado la conformación de los Planes de Manejo Comunitario en comunidades indígenas y la Mesa de Diálogo Forestal y es asesora de la Mesa de Madera Legal en Panamá. 

El Programa de veedurías forestales se implementa en 2016 como un mecanismo independiente de monitoreo de la gestión de los bosques, con el aval del Ministerio de Ambiente y con el apoyo técnico y financiero de WWF en alianza con el programa FAO FLEGT y la OIMT, y el apoyo del PPD desde 2018. El programa surge a partir de la necesidad de aumentar la participación de la sociedad civil organizada para fortalecer la gobernanza forestal en Panamá, realizando foco en los bosques de Panamá Este y Darién, las zonas con mayor vocación forestal del país. Los resultados de las veedurías forestales son presentados al MiAMIENTE como recomendaciones para mejorar su gestión de los bosques ante las amenazas de degradación y explotación insostenible de los mismos.

La gente comprometida con los bosques de Darién

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Durante el fin de año 2018 y comienzos de 2019, se realizó una convocatoria abierta para identificar personas de la sociedad civil que quiseran ser veedores forestales. ¡Aplicaron 49 personas de todo el país! de ellos, se seleccionaron 26 jóvenes voluntarios de diferentes provincias de Panamá para hacer parte de este grupo técnico que visitará bosques con permisos de tala de árboles, puestos de control fijos y móviles donde se reportan los camiones que llevan árboles cortados y los patios de acopio de la madera. Para ello, han realizado un entrenamiento de dos semanas y media donde aprendieron sobre el manejo y monitoreo forestal, las normas que regulan la actividad y herramientas tecnológicas para la georreferenciación de árboles. Ellos buscan aprender de los profesionales, involucrarse como sociedad civil en los temas de tala y aprovechamiento de bosques y compartir en otros espacios lo que aquí aprendan, para contribuir a crear una conciencia de protección de los bosques.

Este mecanismo de participación ciudadana es parte de fomentar una cultura de cuidado de los bosques que implica la convivencia con ellos y el uso correcto de los beneficios que nos da.  Estos jóvenes están convencidos de la importancia de los bosques como pulmones del mundo y como proveedores de agua, oxígeno y hábitat para los animales que en ellos habitan. Para el grupo, los bosques de Darién son los más grandes que tiene el país y los sienten propios: “son la pequeña porción de bosque verdadero y maduro acá en Panamá. Es una selva virgen en peligro y es patrimonio y deber de todos su protección”.

Jóvenes supervisan la tala de madera

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El pasado 30 de enero, veintiseis jóvenes de diferentes provincias como Herrera, Panamá, Darién y Panamá Este viajaron a Villa Darién para comenzar un entrenamiento intensivo que les preparará para realizar las veedurías forestales durante el 2019, proyecto liderado por WWF* y PPD. Mediante giras de campo a sitios de Panamá Este y Darién donde se otorgan permisos de tala de árboles, los veedores participarán del monitoreo de la actividad forestal en Panamá, realizada en conjunto con el Ministerio de Ambiente. Este modelo de veeduría es un ejemplo importante de participación de la sociedad civil en la gestión de los recursos naturales del Estado, como medida de transparencia.

*World Wildlife Fund 

Las veedurías sobre la gestión de los bosques de Panamá

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Si miras a tu alrededor, ¿cuántas cosas identificas que están hechas de madera o papel?, ¿te has preguntado de dónde proviene esa madera? Existe en el mundo una industria de madera que se abastece de la extracción de árboles del bosque, lo que llamamos aprovechamiento forestal. Esta extracción está regulada por ley y se basa en la premisa de que el bosque, como todo ser vivo, tiene un ciclo de crecimiento y que los árboles maduros mueren dentro del bosque; estos árboles pueden cortarse y eso fomentará la reproducción del bosque y lo hará más fuerte ante eventos climáticos. Esta acción se debe realizar de forma selectiva y con técnicas de impacto reducido, pues sólo preservando un equilibrio del bosque se asegura su conservación y el ecosistema que en él habita.
 

Los bosques son Patrimonio Natural del Estado, es decir, de todas las panameñas y panameños, y la entidad que se encarga de su administración y cuidado es el Ministerio de Ambiente. Por eso, MiAMBIENTE otorga diferentes permisos de aprovechamiento forestal: unos son a personas naturales con fines de subsistencia en fincas de menos de 50 hectáreas, los Permisos de Manejo Simplificado; otros son a comunidades indígenas con Planes de Manejo Comunitario que anualmente deben solicitar permisos de corte, entre otros permisos existentes.

En el 2016, producto de la Mesa Diálogo Forestal, se establece un Programa de veedurías forestales, promovido conjuntamente entre MiAMBIENTE y WWF. La veeduría  forestal es un mecanismo que le permite a las personas, organizaciones comunitarias  y organizaciones de la sociedad civil ejercer vigilancia sobre la gestión forestal de los bosques del Patrimonio Natural del Estado.

En la veeduría forestal se visitan los bosques donde hay permisos de tala aprobados con el fin de  monitorear que esa extracción cumpla los requisitos legales y que se realice con técnicas adecuadas. Panamá ha ido perdiendo sus bosques para dar paso a un modelo de desarrollo basado en actividades productivas como la ganadería, la agroindustria y la urbanización, por eso, la presión sobre los bosques que aún quedan en pie es cada vez mayor. Existen experiencias en otros países donde se realiza el aprovechamiento forestal de manera sostenible permitiendo que las comunidades que dependen de ellos obtengan un sustento económico y que al mismo tiempo se conserve la salud del bosque. En Panamá se han traído estos modelos del exterior y se han adaptado a las leyes locales, pero aún hay camino que recorrer para superar la cultura extractivista que incentiva las actividades agrícolas y ganaderas en detrimento de los bosques.  
 

Este es un tema que requiere personal técnico capacitado, una cultura de respeto al bosque, una institución fuerte y comprometida y consumidores responsables. En PPD creemos que la sociedad civil puede aportar a lograr esto y por eso tenemos dos años apoyando el programa de veedurías. Consideramos ideal que más organizaciones de la sociedad civil se interesen por estos temas que requieren reflexión, compromiso,  acciones concretas y transparencia, hacia una sociedad que valore los bosques y los servicios que estos nos brindan.

Gracias a la información recogida en la encuesta

Gracias a la información recogida en la encuesta realizada a ustedes nuestros lectores y al análisis de los cuatro años de boletín PPD, este 2019 realizaremos los boletines mensuales por tema para poder profundizar en cada temática, conservando las secciones. Además, sacaremos un boletín sonoro para llegar a más lugares del país a través de la radio y las redes sociales.

¡Gracias 2018 y bienvenido 2019!

armando redes

Tenemos mucho por agradecerle al 2018: fue un año maravilloso, lleno de nuevos liderazgos, de comunidades entusiastas creando proyectos para la protección de sus recursos, de alianzas entre organizaciones, de nuevas amistades, de afianzar lazos antiguos y de renovar la admiración y afecto que nos unen. El reto de trabajar en Darién a lo largo de estos 3 años tiene resultados muy satisfactorios y abre nuevos caminos por recorrer en este 2019. Gracias a cada una de las organizaciones y de las personas que hacen posible pensar y construir un futuro diferente. Seguiremos creyendo en Darién, seguiremos armando redes. ¡El equipo PPD Panamá les desea un feliz fin de año de verano! 

 

Proyecto PPD: Almanaque Azul

Cuatro organizaciones de base comunitaria que han dedicado años a conservar sus bosques y  la biodiversidad de la mano de sus comunidades participaron de este proyecto del Ministerio de Ambiente ejecutado por la Fundación Almanaque Azul a través del PPD, con el apoyo de REDD+, FCPF, GEF y PNUD Panamá. 

Ellas han sido parte de un recorrido de tres años dentro del programa Bosques de Vida, un programa resultado de la alianza entre ONU-REDD y PPD que financió sus proyectos apoyando los esfuerzos por mantener esos bosques en pie y que hoy continúan su camino de conservación adquiriendo nuevas herramientas.

Estas organizaciones fortalecieron sus capacidades mapeando sus bosques de forma participativa, identificaron su estado de conservación y reconocieron el sentido cultural, ambiental y social de los mismos. Quienes protagonizaron este proyecto fueron: Acción Cultural Ngäbe (ACUN) en Cerro Flores, Comarca Ngäbe Buglé; la Cooperativa Bananera del Atlántico (Coobana) y la Asociación de Médicos Botánicos Ngäbe (Klujitrá) en Nueva Esperanza y la Finca El Águila en Renacimiento, ambas en la provincia de Bocas del Toro; la Junta Administradora de Acueductos Rurales (JAAR) de Puerto Indio en la Comarca Emberá Wounaan y la Organización protectora de la tortuga marina y biodiversidad de Jaqué en la Provincia de Darién. 

El proyecto incluyó dos herramientas de comunicación de los resultados, el vídeo que encabeza esta sección y la publicación  Cartografía de los bosques del pueblo..

Oficina de Programa de Pequeñas Donaciones - Fondo para el Medio Ambiente Mundial 

  • Teléfonos
    • +507 302-4676
    • +507 302-4748
  • Fax
    • +507 301-4548
    • +507 305-4676
  • Dirección
    • Clayton, Edifcio 129, Ciudad del Saber, Panamá

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